Joel Román convirtió el ciclismo urbano en mucho más que un pasatiempo. En la actualidad, crea contenido, organiza encuentros y desarrolla un emprendimiento inspirado en el stunt, con el propósito de motivar a otros jóvenes a perseguir sus sueños con disciplina y constancia
Redacción:
Scarlet Santi Pérez
Una bicicleta fue el punto de partida de un proyecto que hoy reúne deporte, creatividad y comunidad. A sus 19 años, Joel Román ha encontrado en el ciclismo urbano y el stunt una forma de expresar su identidad, conectar con cientos de jóvenes e inspirarlos a través de las redes sociales. Lo que comenzó como la admiración por un referente de esta disciplina evolucionó hasta convertirlo en creador de contenido, organizador de rodadas y emprendedor. Convencido de que una pasión puede abrir nuevas oportunidades, impulsa espacios donde predominan la sana convivencia, el compañerismo y el crecimiento personal. En esta entrevista, relata cómo surgió su interés por el ciclismo urbano, los desafíos de abrirse camino en el mundo digital y las metas que persigue para consolidar un proyecto que va mucho más allá de las acrobacias sobre una bicicleta.
¿Cómo nació su interés por el ciclismo urbano?
Todo comenzó cuando conocí el contenido de Escobar Rider. Él es un referente dentro del stunt, porque realiza trucos que impresionan a cualquiera. Cuando uno es niño y ve ese tipo de habilidades, siente curiosidad y quiere intentarlo también. Así nació mi interés por el ciclismo urbano y, poco a poco, terminé enamorándome de este deporte.
Al inicio personalizaba su bicicleta como una forma de expresión. ¿Qué significaba para usted mostrar su estilo a través de ella?
Era una manera de expresar quién soy. Así como muchas personas cuidan su forma de vestir o la imagen que proyectan, yo quería que mi bicicleta reflejara mi personalidad. Cada modificación tenía un significado y hacía que sintiera que mi bicicleta tenía una identidad propia.
¿Recuerda el momento en que pensó que esto podía convertirse en algo más que un hobby?
Sí. Al principio solo quería practicar porque realmente disfrutaba el deporte. Sin embargo, al ver cómo la gente reconocía a Escobar Rider, lo saludaba y le pedía fotografías, pensé que yo también podía crecer en este mundo. Desde ese momento decidí dedicarle más tiempo y esfuerzo, y hasta ahora siento que voy por buen camino.
Empezó compartiendo videos sencillos en TikTok. ¿Cómo fue ese proceso hasta crear contenido más elaborado sobre trucos, modificaciones y recorridos?
Ha sido un proceso complicado porque mejorar el contenido requiere inversión. Las modificaciones de la bicicleta cuestan dinero y también es necesario contar con mejores equipos para grabar videos de calidad. Muchas veces hay que cambiar un teléfono básico por uno con mejores prestaciones, y reunir ese dinero no siempre es fácil.
¿Cómo cambió su vida desde que empezó a compartir contenido y construir una comunidad en redes sociales?
Ha sido una experiencia muy bonita. Antes todo quedaba entre mis amigos, pero ahora salgo a rodar y hay personas que me reconocen, me saludan o me piden una fotografía. Muchas veces ni siquiera las conozco, pero sé que siguen mi contenido y eso motiva mucho.
¿Qué tipo de contenido conecta más con sus seguidores y por qué cree que los jóvenes se identifican con él?
Los videos de stunt son los que más llaman la atención, especialmente los trucos. Creo que conectan porque es un deporte extremo que genera mucha emoción. Además, cuando se practica en un ambiente sano y rodeado de personas responsables, puede convertirse en una actividad muy positiva. Saber que algunos jóvenes se inspiran en lo que hago también me impulsa a seguir creando contenido.
Muchas personas lo consideran un referente. ¿Cómo se siente al influir en otros jóvenes y qué mensaje busca transmitirles?
Me alegra saber que puedo motivarlos. Siempre les digo que se animen a conocer el stunt porque he participado en rodadas muy grandes donde el ambiente ha sido excelente. Es una oportunidad para hacer amigos, compartir experiencias y disfrutar del deporte.
Organiza rodadas que reúnen a decenas de personas. ¿Qué aportan estos encuentros a los jóvenes más allá del ciclismo?
Hace poco organizamos una rodada junto con varios amigos y tuve la oportunidad de ser uno de los principales organizadores. La respuesta fue muy positiva porque, además del recorrido, realizamos concursos y entregamos premios gracias al apoyo de Bodega Cycling. Son actividades que fortalecen la integración, crean nuevas amistades y permiten que las personas disfruten de un espacio sano.
¿Alguna vez sintió miedo, presión o dudas al exponerse en redes sociales y liderar una comunidad?
Sí, en algunos momentos. Exponer parte de tu vida siempre implica ciertos riesgos porque nunca sabes quién está viendo tu contenido ni cuáles son sus intenciones. Aun así, trato de mantenerme enfocado en mis objetivos y seguir haciendo lo que me gusta.
Además del contenido, creó un emprendimiento de camisetas inspiradas en su comunidad. ¿Cómo surgió esa idea y qué ha aprendido de esa experiencia?
La idea nació porque me gustó mucho una camiseta que lanzó mi ídolo, Escobar Rider. Eso me inspiró a diseñar una con un estilo similar y después empecé a crear nuevos modelos y colores. Me di cuenta de que a quienes practicamos este deporte nos gusta sentirnos representados y eso me motivó a seguir desarrollando el proyecto.
Para finalizar, ¿se imagina convirtiendo este proyecto en su trabajo en el futuro? ¿Qué metas le gustaría alcanzar con su comunidad?
Sí, me visualizo creciendo con este proyecto. También quiero estudiar la carrera que tengo en mente y combinar ambas cosas: seguir creando contenido sobre el deporte que practico mientras comparto lo que vaya aprendiendo. Mi mayor meta es demostrar que es posible convertir una pasión en un proyecto de vida e inspirar a más jóvenes a perseguir aquello que realmente les apasiona.


Sin comentarios